jeudi, mars 05, 2009

En realidad las tiritas no curan ninguna herida

Hace unos meses empecé a ver Anatomía de Grey. Es tarde, lo sé, pero tenía mis razones: primero: no me gustan las series de médicos; segundo: la veía todo el mundo.
Decidí finalmente ponerme con ella este verano porque una noche empecé a ver Sin cita previa y el personaje principal, que venía de Grey, me encantó. Ahora viéndola en la primera parte de la historia la veo algo distinta, aunque será cuestión de tiempo que sea la que es después. En fin. El caso es que voy sólo por la segunda temporada, y he de decir que, pese a que no me gustaron los primeros nueve o diez capítulos e ir rematadamente lenta, a estas alturas es lo único que me apetece ver cuando llego a casa. Sé que a partir de ahora va a empezar el drama de verdad, tengo esa impresión. A veces trato de jugar a adivinar que ocurrirá después, ha sido difícil mantenerme al margen de toda la información disponible y eso es una baza que aprovecha mi imaginación.
Lo que venía a decir es que llevo semanas pensando en el personaje de Meredith. Me gusta cómo cada capítulo comienza con una reflexión suya que se explica, sin embargo (y la mayor parte de las veces), con los actos de los demás. Pensaba en que si asemejara mi vida al relato de una serie, bien podría parecerse a la suya. Meredith es la única protagonista de una serie de la que no es protagonista. Uno siempre espera ver qué pasa con la otra pareja siempre en revolución: Christina y el Dr. Burke, o incluso intentar comprender los secretos y los sueños de la encantadora Izzie, o descubrir qué ocurre con el triángulo Addison-Shepherd-Mark (creo que así se llamaba el otro). O incluso conocer de verdad qué hubo entre su madre y el director del hospital. Cualquier otra conexión entre personajes que pueda darse resulta -hasta el momento- más interesante. A menudo pienso que Meredith, está ahí, sin vivir nada (o poco) en primera persona, esperando soluciones siempre en un discreto segundo plano. Ella es una espectadora más de su propia historia, de las historias que pasan en su hospital, en su casa, o en el bar. Por el relato de su vida, en realidad, prácticamente se pasa de puntillas. Supongo que es algo que cambiará a lo largo de los próximos capítulos y temporadas, pero me reconforta verla llorando, tomando estúpidas decisiones, superada por los acontecimientos y por la urgencia de unas situaciones que siempre llegan cuando menos lo espera. Me gusta porque me es del todo familiar. Meredith es una circunstancia más en la vida de los demás, pero aún se mantiene en pie en pleno campo de batalla.

2 commentaires:

lito a dit…

Discrepo. Creo que el universo de esta serie se desarrolla alrededor de Meredith, pero la vemos según el punto de vista de los personajes secundarios en cada capítulo. De ahí el sermón al estilo bloguero del principio de cada entrega, para poder introducir la acción de los secundarios danzando en torno a Meredith. Lo que sí secundo es que la chica es de lo más normal y sus aventuras y desventuras nos pueden pasar a cualquiera. Muchas veces me imagino mi vida y mis circunstancias desde la mirada del otro/a. Sí, ya sé que estoy loco.

Un beso.

Olivia_p a dit…

me gusta lo que cuentas, sólo la pude ver dos o tres veces, así no me entero de nada pero me parece chula, claro está que yo que trabajo en el Hospital no veo eso tan clamouroso, jeje